Smart cities y el sector inmobiliario

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El futuro de las ciudades

Últimamente todos escuchamos con frecuencia el término Smart City, pero..

¿tenemos claro de qué se trata?

Una Smart City se puede considerar como un sistema que integra de forma efectiva o engloba otros sistemas o subsistemas que tienen inteligencia – entre ellos se encuentran los ciudadanos, las organizaciones, infraestructuras, etc. – y que deben estar conectados entre si y a la red, por lo que debe existir una total conectividad entre todos los subsistemas que integran la ciudad. Entre ellos destacan:

El transporte, seguridad pública, energía, salud, gobierno, agua y residuos, entre otros.

El principal objetivo de las Smart Cities es crear ciudadanía, esto quiere decir recopilar información para poder analizarla cautelosamente. Saber cómo quiere ser la ciudad en el futuro, y atraer mejor calidad de vida.

Todo proyecto para ser exitoso debe incluir alguno de estos parámetros: El rendimiento, que busca subir el numerador, el cual serían la administración, la educación, la salud, seguridad, entorno, trabajo, movilidad y cultura; logrando bajar los impuestos, la contribución social y el coste de vida.

¿Cómo puede impactar el inmobiliario en la creación de estas ciudades?

El papel del inmobiliario es fundamental para el desarrollo de las Smart Cities. Algunas de las últimas tendencias digitales para apoyar estos proyectos son:

SMART BUILDINGS: Aquellos edificios que mediante la Inmótica (inmuebles con alta tecnología) pueden gestionar y controlar de forma automática sus instalaciones y sistemas. Mejoras en la energía, seguridad, usabilidad y accesibilidad. Por ejemplo, con un buen BMS instalado en los activos podemos iniciar con este proceso.

SMART LIVINGS: Se refiere a los nuevos estilos de vida gracias a las TI, comportamiento y consumo. Ámbitos: salud, seguridad, cultura, domótica en viviendas. En otras palabras, tener el control de todo lo que pasa en tu hogar desde un smartphone y adaptarlo a tus necesidades ya sea buscando un ahorro en consumos o incluso que tu hogar te reciba ya con la calefacción encendida.

SMART OFFICES: Tiene como objetivo el poder eliminar los despachos, apostando por espacios abiertos, colectivos y multifuncionales. Comodidad, innovación y motivación. Un claro ejemplo a esto son tantos de los co-workings que se están creando con distintas oportunidades dependiendo de las necesidades de las personas.

SMART HOME: Aquellas que incorporan un sistema que permite automatizar muchas tareas, así como tener un control total y en tiempo real sobre lo que ocurre en el hogar.

SMART RETAIL: Trata del acondicionamiento del inmueble basado en la mejora en la experiencia de compra por parte del usuario. Adaptar los puntos de ventas a las necesidades del cliente con un trato personalizado con el objetivo de tener una mejor experiencia a la hora de hacer compras.

SMART RESIDENCE: Residencias tanto estudiantiles como para personas de la tercera edad, con todos los servicios integrados, entre ellos: pensión completa, lavandería, limpieza, mantenimiento, suministros, entre otros.

¿Y la llegada de las nuevas formas de trabajar? ¿El teletrabajo afecta las Smart Cities?

El impacto global del Home Office puede afectar negativamente a la economía, disminuyendo el consumo y reduciendo el PIB en consecuencia.

Como solución lo ideal sería crear zonas habilitadas para profesionales que teletrabajan con instalaciones compartidas, donde pueden compartir ideas y apoyarse uno al otro, lo que puede resultar en colaboraciones profesionales y networking, beneficiando a la economía de la ciudad, respondiendo a la creciente necesidad de ofrecer a los trabajadores espacios abiertos, colectivos y funcionales: Smart Offices.

En resumen

Un claro ejemplo de Smart City sería aquella que tenga una estrategia aprobada por el gobierno, cuente con un liderazgo político y gobernanza interna, así como también sea parte activa del ecosistema regional. Que sea capaz de desarrollar proyectos multidominio y preste servicios centrados en el ciudadano. En otras palabras, convertirse en una organización basada en datos, metodologías agiles y de co-creación. Fomentando la colaboración público-privado y evaluando los impactos en las tecnologías disruptivas y permitiendo mejorar la calidad de vida de las personas.

Y siempre con el apoyo del sector inmobiliario para cumplir y adaptar los espacios a las necesidades de los ciudadanos.

Escrito por Vicky Kurlander, Sustainability Consultant

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