Entrevista Eje Prime a Despina Katsikakis: “Hay que pensar las oficinas como si fueran una tienda: para atraer tráfico”

Con más de 30 años de trayetoria en el sector, Despina Katsikakis es una de las principales gurús a escala global de las nuevas formas de trabajo. La experta ha asesorado a empresas como Google, Microsoft, BP o Unilever en la transformación de sus oficinas y sedes corporativas y ahora ejerce de Global Head of Occupier Business Performance en Cushman & Wakefield. La experta asegura que las oficinas han tardado en transformarse y que es necesiario pensarlas como si se tratara de una tienda: “Tienes que atraer al cliente, que en este caso es un empleado, y hacer que su experiencia dentro sea agradable y productiva”, propone Katsikakis.

Pregunta: Ha trabajado para gigantes como Google y Microsoft. ¿Qué buscan este tipo de compañías cuando buscan oficinas?

Respuesta: Lo que más preocupa a las grandes empresas es cómo su espacio de trabajo será capaz de atraer e inspirar el talento correcto. Eso significa que hay que pensar de alguna manera el espacio de trabajo como si fuera una tienda: para atraer empleados como si fueran clientes. Al mismo tiempo, tiene que ser un espacio que permita a la gente hacer su trabajo. Tiene que tener flexibilidad y agilidad a un buen coste. En resumen: engagement y efectividad. Y esto no afecta sólo al sitio de trabajo en sí: la experiencia comienza cuando sales de casa. Se trata de tratar a tus empleados como si fueran tus clientes, porque hoy la gente tiene la opción de trabajar dónde y cómo quiera, y tienen que elegirte a ti.

P.: ¿Esas máximas son válidas también para una start up?

R.: Efectivamente, porque las empresas pequeñas también quieren ser ágiles, crecer y adaptarse al entorno, atrayendo al mejor talento. Además, para las start ups es muy relevante el espacio de trabajo porque crea una sensación de comunidad, una cultura, y comunica los valores de la empresa.

P.: ¿El retail ha ido por delante en innovación que las oficinas?

R.: Sí, el retail siempre se ha adaptado más rápido porque está centrado en el cliente. El sector de oficinas, en cambio, estaba centrado sólo en real estate, en los edificios, y no en la gente.

P.: ¿Cambia la función del propietario del inmueble?

R.: En el pasado: los propietarios solían buscar el mejor acuerdo, firmar el contrato e irse. Hoy tienen que asociarse con su arrendatario, trabajar de manera conjunta para proporcionar la mejor experiencia. 

P.: ¿Cómo se traslada ese objetivo de engagement a la práctica?

R.: En primer lugar, la oficina tiene que ser flexible, que los empleados puedan elegir cómo, dónde, y cuándo quieren trabajar y en qué tipo de espacios quieren trabajar. Tiene que haber lugares donde puedan conectar unos con otros y crear comunidad, pero también donde desconectar, centrarse y recargar las pilas. En este sentido, la oficina no puede ser algo estanco sino que tiene que poder adaptarse a las necesidades en cada momento.

P.: ¿Veremos grandes empresas en coworkings?

R.: Absolutamente. De hecho, todas las empresas tienen hoy parte de su equipo en espacios de coworking. Cualquier propietario tendrá que incorporar estas características en sus edificios. Yo estuve trabajando en Londres en la mayor torre de oficinas de Europa, y había ya 20.000 metros cuadrados de espacio coworking y otros 10.000 metros de zonas comunes. Es un mix muy dinámico.

P.: Entonces no irán a Wework, sino que crearán sus propios coworkings…

R.: Wework ya está cambiando su modelo en esta dirección. Junto con el modelo directo de coworking, trabajan ahora con el modelo para empresas, en el que Wework entra en una organización y crea allí un espacio de coworking. Veremos a promotores hacer esto también.

P.: ¿La tecnología y las zonas de ocio son imprescindibles o accesorios?

R.: Hay que utilizarla adecuadamente, en línea también con la flexibilidad: permitirte adaptar el aire o la iluminación, por ejemplo, al uso que le quieras dar a cada espacio en cada momento. Por último, es importante también que el espacio de trabajo permita a los empleados conectar con su humanidad: si tienes un amigo en el trabajo, estás siete veces más comprometido. En este sentido sí ayudan las amenities y servicios que ayuden a la vida de la plantilla cuando está en el trabajo: comida sana, quizás un gimnasio…

P.: ¿El modelo de futuro pasa entonces por complejos mixtos, con oficinas, tiendas, servicios…?

R.: De algún modo, sí. Las líneas entre vivir, trabajar, aprender y entretenerse se están difuminando, y es por eso que las ciudades están ganando tanto protagonismo. La ciudad se está utilizando cada vez más como una oficina (trabajamos en bares, en hoteles…) y la oficina está empezando a parecerse a una ciudad.

P.: ¿Las oficinas tendrán entonces que estar necesariamente en el centro?

R.: Habrá variedad de ubicaciones: una red de espacios donde la gente pueda escoger para hacer una u otra tarea.

P.: ¿Se imagina oficinas de grandes corporaciones en pueblos?

R.: De alguna forma. Los bancos, por ejemplo, tienen muchos puntos de venta físicos que pueden convertirse en espacios de trabajo y puntos de encuentro para empleados, que ya trabajaban en la zona. Es una forma de reinventar los barrios y las pequeñas localidades.

P.: ¿El modelo Google sirve para todo el mundo?

R.: Sí y no. No creo que el modelo de Google y Facebook se apropiado para todos. He asesorado a Google en este sentido y sé que sus oficinas son muy específicas para su cultura de empresa. Pero las características sobre las que se construyen sí son comunes en todo el mundo.

P.: ¿Qué país está liderando esta transformación esta transformación?

R.: Se ha producido un cambio. Estados Unidos ha sido tradicionalmente mucho más conservador en este sentido. Había mucha innovación en Silicon Valley pero el resto eran filas y filas de mesas. En los últimos años, esto ha cambiado, porque todas las organizaciones compiten por el mismo tipo de talento: los bancos compiten con Google. En este sentido, los espacios de trabajo más modernos se están convirtiendo en la norma en el país.

P.: ¿Europa se está quedando atrás?

R.: En absoluto. En los últimos diez años, los espacios de trabajo más innovadores han estado en Australia y Holanda. Europa, en su conjunto, va por detrás, y América era la menos innovadora.

P.: ¿Y España?

R.: En España hay mucha innovación y una gran conciencia de que los espacios de trabajo tienen que cambiar. Tanto en Madrid como en Barcelona, donde hay unos de los coworkings más interesantes, cuando es una tendencia que sólo acaba de empezar.

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